Sentir un impulso que reclama tus noches y dejarse llevar completamente por la pendejada. Olvidarse del paso del tiempo y descargar tus necesidades en conversaciones vacías. Soñar de nuevo y amanecer solo, mientras la felicidad embarga las fotos de las mentes vacías. Extrañar la simpleza de la compañía fácil. Preferir un libro y una obsesión. Disfrutar de la soledad. Ser Flaneur.
Leer. Leer como única forma de redención.
martes, 3 de abril de 2012
Conjurar a los sueños perdidos de las figuras retóricas y encontrar tus ojos empapados en las sábanas de mi cama. Esperar el calor de tu cuerpo en mi regazo y perder la memoria como el vapor del rocío. Desearte. Hacerse pequeño en la cama esperando desaparecer, y con eso olvidarme del sabor de tu piel.
domingo, 1 de abril de 2012
El Club
El vino nutrió las sensaciones exaltadas del cierre del club de lectura.
El humo y la música llenó la atmósfera del café. Yo había escogido el lugar, un lugar con blues y jazz donde me manejo con facilidad. Pensadores, tratando de socializar. El experimento social de los tímidos y los raros, los lectores de Kafka, Camus y Derrida. Tres filósofos, una literata y yo. Confesiones de las obsesiones particulares. Mi obsesión con el lenguaje. Charlas sobre Kierkegaard y la influencia en Kafka. Sentirme cómodo hablando del problema de la libertad del ser humano y el papel de la literatura como herramienta de la filosofía. Embelesarnos tanto en la conversación y el vino que se nos olvida lo difícil que es vivir de la producción intelectual en el país. Risas, recuerdos, pasiones. Una caminata y una noche. Una botella de vino para una conversación que jamás había tenido por fuera de un salón académico. Encontrar la pasión por la literatura en los ojos de otras personas. Sentirse de repente en el contexto perfecto, en un lugar fértil para expresar las locuras de mi cabeza. Reírse sin razón por el dulce sabor de la uva. Caminar de nuevo por la noche sintiendo que todos llevamos un secreto.
Si. Un club de lectura. En el 2012 en Bogotá. Suena a un espacio fantasma pero fue real por 7 sábados seguidos (siete y ni un día más) y fue suficiente para sentir que el día adquiría mayor significado que otros fines de semana sin ningún recuerdo particular. Ahora de vuelta a los sábados de cine y de andar rechazando las personas que quieren acabar con mi soledad.
miércoles, 28 de marzo de 2012
viernes, 23 de marzo de 2012
El tobillo y la metafísica
Hace falta un acto irremediablemente violento para reconocer la fragilidad de la existencia corporal. Un esguince y el indescriptible dolor asociado me hizo reconsiderar la existencia de un plano metafísico.
Duele. Duele como debe doler un castigo en el infierno. El dolor puede estar en la cabeza, pero mi cabeza decía que había perdido un miembro, decía que un tren de carga había aplastado mi extremidad; en mi cabeza era el final de los tiempos, y por unos alargados instantes, sentí que no tenía una razón para vivir. Quería alejarme de mi pie, abandonarlo a su ya estropiada suerte, dejar mi cuerpo atrás y volar a un lugar donde no interese la carne. Un adorado y cálido lugar sin tobillos.
Dolor. Físico dolor. Dolor pragmático y persuasivo. Dolor sin sangre ni simbolismo. Dolor de nervios y articulaciones. Dolor repugnante. Dolor de mierda.
El cuerpo vale poco. Es un recipiente demasiado sencillo para albergar tanta estupidez y drama.
Duele. Duele como debe doler un castigo en el infierno. El dolor puede estar en la cabeza, pero mi cabeza decía que había perdido un miembro, decía que un tren de carga había aplastado mi extremidad; en mi cabeza era el final de los tiempos, y por unos alargados instantes, sentí que no tenía una razón para vivir. Quería alejarme de mi pie, abandonarlo a su ya estropiada suerte, dejar mi cuerpo atrás y volar a un lugar donde no interese la carne. Un adorado y cálido lugar sin tobillos.
Dolor. Físico dolor. Dolor pragmático y persuasivo. Dolor sin sangre ni simbolismo. Dolor de nervios y articulaciones. Dolor repugnante. Dolor de mierda.
El cuerpo vale poco. Es un recipiente demasiado sencillo para albergar tanta estupidez y drama.
lunes, 19 de marzo de 2012
The show is over. We took for granted that life's supposed to be a movie. We even made it a soundtrack. We explored every corner of the universe and yet we get shocked by traffic jams. We got connected, endlessly, trying to find value in shouting words to the very thin air of virtuality. We publish our life in an attempt to find a meaning in it. We work, we fuck, we eat. We gave away the leftover, the breadcrumbs of passive beings. We don't stop (They don't let us stop) We choose the same and make the safest to subdue. Then, we die.
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